Juegos Manqala en el Mundo
La historia del awalé y otros juegos Manqala se pierde en la noche de los tiempos en una curiosa mezcla de hechos reales y hechos mitológicos, como suele pasar con todo lo relacionado con pueblos de tradición oral y sin cultura escrita.
Se han encontrado tableros con agujeros esculpidos en la piedra en Egipto (los templos de Menfis, Tebas y Luxor) que datan del 1.400 antes de Cristo). También en la antigua Sumeria. Los estudiosos no se ponen de acuerdo en si estos hallazgos son realmente juegos Manqala o tableros que se utilizaban para hacer contabilidad o inventarios. También hay quien dice que servían para evidenciar ofrendas (por ejemplo cada agujero podría corresponder a una familia noble que fuera depositando un objeto en su interior para cada ofrenda que hiciera).
El primer juego que se puede considerar con toda seguridad un Manqala es del siglo VII después de Cristo y se encontró en Etiopía. La teoría más probable y más defendida, es que los primeros Awalé surgieran de la zona del Golfo de Guinea y a partir de ahí se fuera extendiendo poco a poco (tribu a tribu) por toda África. El prestigioso historiador y expecialista mundial en juegos Manqala Cheikh Anta Diop es uno de los grandes defensores de esta teoría. La lenta transmisión oral de tribu a tribu explicaría también la gran variedad de reglas de juego que hay entre una comunidad y las comunidades que se encuentran a pocos kilómetros de distancia (ya sabemos que el boca-oreja sistemático lleva a una deformación sorprendente de la información que se trasmite). Esta teoría ligada a la evolución histórica del África precolonial (no profundizaremos demasiado en esta historia para no hacer una explicación interminable), explicaría también la existencia de las diferentes familias / grupos (estilos de juego claramente diferenciados) que han constatado en África los estudiosos del tema. Se considera que hay 2 grandes familias de juegos Manqala en África: los de África no bantú (del golfo de Guinea hacia el norte) similares al awalé, y los de África bantú (al sur del golfo de Guinea) con tablero de 4 hileras de agujeros (los jugadores sólo hacen siembras en su mitad del tablero). Como curiosidad, entre estas dos grandes áreas habría una zona intermedia en Somalia y Etiopía donde a menudo los tableros tienen 3 hileras de agujeros.
Esta teoría, el origen africano del juego también defiende que son los comerciantes árabes que frecuentaban la costa oeste africana (la actual Tanzania, Mozambique, Madagascar …), comprando esclavos, marfil, piedras preciosas, etc, quienes importaron los Manqala que allí se jugaban hacia el Oriente Medio. Y a través de allí se expandió hacia el sur y centro de Asia siguiendo las rutas comerciales (seda sobre todo) controladas por esos mismos comerciantes árabes. Esta teoría demuestra el hecho de que en la península arábiga se juegue al hawalis, un juego muy parecido a todos los que se juegan en las Seychelles, Tanzania, Mozambique, Madagascar y Sudáfrica. De hecho, incluso se especula que la palabra Manqala o Mancala provenga de una fusión de palabras entre el árabe clásico y el swahili hablado al oeste de África.
Hay que mencionar que también hay estudiosos del tema que niegan que todos los juegos Manqala provengan en última instancia de África, asegurando que a pesar de no poder negar el papel de los comerciantes árabes que viajaban a menudo a África, los juegos que ellos pudieran llevar a la península arábiga en el viaje de vuelta, en la mayoría de los casos lo que hicieron es fusionarse con otros Manqala que ya existían anteriormente en esa zona.
El caso es que el juego una vez llegado a Arabia se extiende hacia Asia en diferentes direcciones: una hacia el Kazajistán, Mongolia y la zona de Xinjiang (China). Este juego Manqala es conocido como toghyz qumalaq. Por otra parte se extiende por el sur hacia la India (se llama pallankuzhi). Seguramente es desde aquí que continúa su difusión hasta llegar al Pacífico (Sri Lanka, Thailandia, Malasia, Indonesia, Filipinas, etc). Por toda esta zona recibe múltiples denominaciones: sungki, dakon, congkak, etc. Todavía hoy en día, todos estos Manqala asiáticos son muy populares y cualquiera que viaje por aquellos países y salga de los decorados turísticos no tendrá mucho dificultades para ver a niños jugando.
Entrando más en el terreno de las leyendas (o medio leyendas y medio realidades), mencionaremos que para los masai, el primer jugador de awalé fue Sindillo, hijo de Maitoumba, el primer hombre.
En Ghana se explica que hace unos siglos, al awalé sólo podían jugar las etnias dominantes. Lo hacían siempre con fichas de oro y marfil. Jugaban justo antes de ir a la guerra para poner a prueba su inteligencia y sus habilidades mentales. También se explica que si un rey moría, se organizaban unas partidas de awalé entre los candidatos y quien ganara acababa siendo el sucesor. En el siglo XVI, el rey Shunba Balongobo, volvió de un largo viaje con su gran descubrimiento en la cabeza (un tablero de awalé). Este rey se hizo construir una estatua funeraria que representaba su figura sentada con un awalé en las rodillas y otro en la cabeza, como símbolo del poder que emana de la inteligencia. En el Museo Británico se conserva una estatua de Shamba Bolongo.
Ntim Gyakari, último rey independiente de Denkyira fue asesinado mientras jugaba una partida de awalé con piezas de oro (actualmente, en el museo de Kumasi, se encuentran todavía semillas de awalé cubiertas de metal). Más modernamente, se rumorea que Abeid Karume, primer presidente de Zanzíbar, fue asesinado por su cuñado mientras jugaba al bao.
En Costa de Marfil aún se conserva la leyenda que quien juegue al awalé después de la puesta de sol le caerán encima las peores maldiciones.
Leyendas varias aparte, es evidente que actualmente el paraíso del awalé sigue siendo África. En los países centroafricanos es extraño encontrar un hogar donde no haya ninguno. La mayoría se los fabrican ellos mismos artesanalmente con un trozo de madera y mucha paciencia y horas. Y estos juegos pasan de familia en familia impecables y sin que se pierda ninguna de las semillas originarias. En Togo se dice que el awalé es una de las principales causas de divorcio. En Mali, los estudiantes juegan durante horas y horas a la salida de las escuelas. En Burkina Faso se organizan reñidos torneos entre pueblos vecinos. En Tanzania hay jugadores profesionales de bao (el Manqala local) que viven de retos, apuestas y partidas magistrales (a veces también, como en el ajedrez, se organizan partidas simultáneas para lucimiento de estos profesionales). Dicen los makondes que ningún occidental a ganado una partida de bao el peor de sus jugadores. También en otros lugares, como la tribu de los Akan en Costa de Marfil donde aún podemos encontrar hoy en día jugadores profesionales que viven de hacer partidas de awalé.
Puede deducirse que el awalé es mucho más que un juego en la mayor parte de África, es toda una institución. Sobre todo en África que se reivindica y que está orgullosa de sus raíces. Las únicas lamentables excepciones son algunos países del Magreb y las grandes ciudades del África negra muy occidentalizadas (no es que la cultura del awalé haya desaparecido, pero en estos lugares seguramente hay más gente jugando al ajedrez o al poker). También ha sufrido un retroceso en Sudáfrica (donde la comunidad blanca siempre ha sido propensa al backgammon).
Desde África el awalé no sólo se extendió hacia Asia, sino también hacia América traído por los esclavos que fueron forzados a emigrar. Por lo tanto, no nos debe extrañar, que con diferentes variaciones, el awalé sea muy practicado actualmente en todo el Caribe y las Guayanas. Es curioso saber que la manera de jugar de los habitantes de estas zonas de América ha servido para identificar los lugares de procedencia de sus antepasados. Por ejemplo, los antepasados de los habitantes de las islas de Antigua y Barbuda provienen de Ghana porque sus maneras de jugar son idénticas (incluso las denominaciones de cada lugar lo indican: warri se llama el juego en las islas de Antigua y Barbuda y owari en idioma twi ghanés).
Capítulo aparte merecerá la expansión reciente del awalé en Occidente (véase el apartado Historia > Juegos Manqala en Europa).



