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Juegos Manqala en Europa

Como explicaremos más adelante, la situación actual del awalé deriva de la época colonial (siendo importado directamente de África por los 2 principales países colonizadores: Francia e Inglaterra).

Pero antes de explicar esto, hay que dejar claro que hay testimonio de la presencia, desde tiempos inmemoriales, de juegos Manqala dispersos por diferentes lugares de Europa. Los diferentes testimonios documentados muestran orígenes y procedencias muy diversas. Y por varias razones también fueron desapareciendo (exceptuando el Das Bohnenspiel, una modalidad que aún se juega en la Alemania oriental y que seguramente es el único juego Mancala de época precolonial que se conserva intacto actualmente en Europa).

Por ejemplo en Europa Oriental (Grecia, Bulgaria, Rumanía, etc) se jugaba por influencia del Imperio Otomano.

En los Países Bálticos y Prusia se jugaba habitualmente hasta hace un par de siglos (esta variante báltica es el Das Bohnenspiel, antes mencionada que aún se juega en zonas de la Alemania oriental). Este Manqala seguramente proviene originalmente del Asia central.

También fue habitual durante muchos siglos en nuestro país durante la época de Al-Andalus (como lo demuestra, entre muchos otros testimonios, un precioso tablero de marfil del siglo X, perteneciente a la hija de Abd-al-Rahman III, expuesto actualmente en el Museo de Burgos). El motivo de la desaparición en la Península Ibérica se debió a la dura persecución hacia cualquier muestra de cultura musulmana que practicó la Inquisición. Prejuicio que no tiene ninguna razón de ser porque no es entre los países islámicos donde el awalé tiene más practicantes y ni seguramente de donde es originario.

Tras la desgraciada progresiva desaparición casi total de los juegos Manqala en Europa, y tal como hemos dicho antes, no vuelve a ser hasta los siglos XVIII y XIX que a muchos descubridores y cronistas europeos les sorprende la existencia de una serie de juegos, muy extendidos por toda África y gran parte de Asia, los cuales tienen en común que se juegan en un tablero con agujeros, por donde se distribuyen semillas en jugadas de siembra y de captura.

El francés Lamartine describe a Turquía en su libro de viajes al año 1833: “había un grupo de siete u ocho pequeños negros de entre 8 y 12 años, bastante bien vestidos y de apariencia saludable que jugaban juntos con pequeñas piedras que se distribuyen en agujeros “.

Durante el siglo XIX se multiplican las citas de este tipo de juegos, pero no es hasta el siglo XX que no empiezan a aparecer los primeros documentos dedicados exclusivamente al estudio de las diferentes formas de jugar. Podríamos mencionar interesantes estudios realizados durante los años 20 y 30 del siglo pasado, pero hasta 1952 no aparece un análisis muy exhaustivo de 200 juegos Manqala escrito por el especialista británico HJR Murray. A partir de aquí se suceden las publicaciones (a destacar también, en los años 70, la tarea de análisis y divulgación que hizo el francés Charles Béart, el padre de la enorme popularización del juego en nuestro país vecino). En 1977, André Deledicq y Assis Popova establecen una interesante clasificación de los diferentes juegos Manqala en función de los ciclos de las siembras y cosechas.

Esta intensa actividad de documentación y clasificación hecha en el siglo pasado es el origen de la extensión del awalé para muchísimas hogares ingleses y sobre todo franceses. También ha tenido mucho que ver la celebración de frecuentes campeonatos en estos 2 países y la introducción del awalé en las escuelas como eficaz método de refuerzo en algunas asignaturas como pueden ser matemáticas, geografía, etc.

En Gran Bretaña, la extensión del awalé es liderada desde los años 90 del siglo pasado por la Oware Society (OWS). La OWS organiza cada año varios campeonatos en su país y un campeonato internacional europeo. También fomenta la organización de torneos en África y el Caribe para facilitar contactos entre los jugadores europeos y los mejores especialistas mundiales (que a menudo viven en lugares recónditos y no tienen capacidad económica para permitirse grandes desplazamientos a torneos internacionales). La OWS también es el origen de la prestigiosa National Schools Tournament que se celebra cada año en Londres. Es evidente que el objetivo de la OWS es liderar internacional la expansión del awalé.

El estado de salud del awalé en Francia también es excelente. Desde el año 1989 la Societé Sicode realiza una intensísima actividad divulgadora. Reforzada a partir del 1997 por la Federación Francesa de Awalé (FFA). La FFA coordina numerosos clubes que organizan actividades y campeonatos a nivel regional y provincial. También organiza el famoso campeonato anual de Parthenay. La FFA tiene una capacidad de liderazgo para expansionar el awalé casi comparable a la OWS británica, pero cabe mencionar que en Francia, además existe gran multitud de asociaciones que organizan actividades centradas en introducir el awalé en las escuelas, instar a los franceses recién llegados que se conviertan en vehículos de difusión del juego, etc.

Hay que mencionar también los casos de Alemania y en general de todos los países del centro y norte de Europa que están viviendo una progresiva popularización del awalé. En general podemos decir que actualmente es un juego practicado por cientos de miles de europeos y en clara expansión.

Lamentablemente, la situación en nuestro país está a años luz de la de otros países. La mayoría de la población ni siquiera ha oído hablar de este tipo de juegos. Evidentemente el hecho de que nosotros no hayamos tenido un fuerte pasado colonial en África y en Asia es la causa principal. Claro que tampoco hay ahora mismo un apoyo institucional ni organizaciones como la FFA o al OWS que puedan ejercer un liderazgo potente de la expansión del awalé. De todas formas, poco a poco van apareciendo varios webs informativos (ver apartado de “Enlaces”), algunos profesores lo han empezado a explicar por propia iniciativa a sus alumnos, se organiza anualmente el Campeonato de Cataluña (que ya va por su décima edición) e incluso empieza a haber buenos estudiosos del tema como Jordi Climent o Víktor Bautista.

Podemos concluir diciendo que la popularidad del awalé no es comparable ahora mismo con la que tiene en otros países europeos (y no digamos en Francia o Gran Bretaña), pero constatamos que hay muy buenos indicios que dan motivos para el optimismo.