El awalé en las aulas
Para los que aún creen que jugar ni es una actividad seria ni rigurosa, hay que decirles que los juegos en general y el awalé y otros juegos mancala, en particular, permiten ejercitar y aprender numerosas habilidades necesarias para la vida personal, social y profesional. Nos enseñan a convivir con los errores y a aprender de estos; promueve la creatividad; implica tomar decisiones; ofrece las mismas oportunidades a todos los jugadores.
Los juegos de tipo mancala son uno de los juegos más antiguos del mundo que se juegan, generalmente, sobre un tablero de madera formado por diversas filas de agujeros por donde cada jugador tiene que mover semillas, cauris u otras piezas. Son probablemente los juegos más jugados del mundo.
El awalé y los otros juegos de tipo mancala de África y de otras partes del mundo son, desde hace unos años, motivo de un verdadero auge e interés en el mundo occidental. De África llegaron a Europa a través de las 3 principales potencias coloniales en ese continente: Gran Bretaña, Francia y Alemania, y los últimos años, a través de los flujos migratorios, se han popularizado un poco más. También gracias a las nuevas tecnologías y a la red de Internet, los programadores informáticos y los investigadores hemos contribuido a divulgar estos juegos tradicionales. Los primeros han desarrollado versiones informáticas de estos juegos para jugar en línea con otras personas o con el ordenador, y los segundos hemos recopilado y documentado numerosos juegos y hemos compartido conocimientos y experiencias…
Es evidente que los videojuegos y las consolas han reducido la práctica de los juegos de tablero pero un juego como el awalé puede conseguir motivar e interesar a todo los alumnos, facilitando así que toda una clase trabaje, muchas veces sin darse cuenta, y no se distraiga con facilidad.
A veces, hay docentes (profesores/as, maestros/as, etc.) que no son partidarios de los juegos de tablero porqué implican competición, incluso, rivalidad. Sin embargo, si de forma educada y deportiva canalizamos esta tensión, entonces podremos potenciar diferentes factores educativos que compensan este presunto inconveniente de los juegos de tablero. Así pues, los juegos de tipo mancala como el awalé tienen las siguientes virtudes:
A nivel social: permiten educar la tolerancia y respetar las diferencias. Generan actitudes de convivencia, respeto, saber perder y cumplir las normas establecidas.
A nivel intelectual: permiten trabajar diferentes conceptos disfrutando del juego. Permiten desarrollar habilidades y capacidades referentes al cálculo y a la abstracción, llevan a razonamientos lógicos y matemáticos sin apenas pensarlo. También nos permiten introducir y compartir datos geográficos, culturales y de historia.
A nivel afectivo: permiten potenciar la autoestima y el afán de superación, y romper barreras comunicativas como la edad, el género, las diferencias culturales. Una buena observación permite al profesorado detectar las diferentes actitudes del alumnado ante el juego.
A la hora de plantearnos llevar el awalé a las aulas hay que tener en cuenta cual será el número de alumnos para la disposición del espacio, las mesas y las sillas,… Podemos plantear la utilización pedagógica de un juego tipo mancala teniendo en cuenta cual será el momento apropiado, cual es la forma correcta y con que finalidad.
Resolver problemas es una actividad útil, que motiva. Es objeto de aprendizaje. Existe un problema siempre que algún obstáculo separa la realidad actual con la deseada. Las situaciones iniciales en los juegos de tipo mancala son de estas características. Cuando para resolver problemas manipulamos materiales, la actividad se vuelve entretenida y proporciona una buena predisposición por parte del alumnado. Los juegos como el awalé parten de esta base manipulativa.
No hay que olvidar que podemos incorporar siempre que queramos, tanto dentro como fuera del aula, aplicaciones virtuales interactivas como la de nuestra web que están a disposición de la comunidad educativa en particular y de los usuarios de la red de Internet en general. Estas aplicaciones presentan diversas ventajas metodológicas respecto la enseñanza tradicional. Citamos algunas: los contenidos se muestran de manera atractiva y próxima al entorno que es más familiar a los alumnos; la posibilidad de una auto-evaluación inmediata que permite ver al alumno/a sus propios progresos y sus dificultades; y potencia la autonomía y la responsabilidad en el momento de realizar las tareas propuestas por el profesorado.




que chulo es jugar al awale es muy divertido