Goré
El Gôré es un juego mancala curioso que practica la gente gouro de Costa de Marfil. Su principal característica es que no es sólo un juego de estrategia como el resto de juegos mancala, sino que también de negociación (ya veremos como los jugadores pueden negociar con su adversario el retorno de las semillas capturadas).
También tiene la particularidad que se juega con un tablero de sólo 8 agujeros (aunque si se quiere se puede practicarlo también en un tablero de awalé ignorando los agujeros de los extremos). El terreno de cada jugador está formado por los 4 agujeros que tiene delante de él en su lado del tablero. A cada agujero se colocan 6 semillas al inicio de la partida.
El jugador que comienza toma las 6 semillas de cualquiera de los agujeros de su terreno y, como en el awalé las distribuye una a una en el sentido contrario a las agujas del reloj. Hecho esto, el turno pasa al adversario.
Cuando la última semilla cae en un agujero del adversario donde había 1 o 3 semillas, se capturan estas más la que se acaba de depositar (por lo tanto, 2 o 4 respectivamente).
Si los agujeros precedentes también se quedan con 2 o 4 semillas, también se capturan estas. Se capturan incluso las de los agujeros con 2 o 4 semillas del propio lado del jugador que ha sembrado. Ahora bien, la captura siempre se tiene que iniciar en el terreno del jugador contrario. Veamos un ejemplo:
En el ejemplo anterior, el jugador B siembra 4 semillas desde su agujero 2. Llegará hasta el agujero 2A:
Capturará las 4 del agujero 2A, las 2 del agujero 1A y también las 2 semillas del agujero 4B.
Este juego mancala tiene la curiosidad que no sólo se pueden capturar las semillas de los agujeros precedentes, sino también las semillas de los agujeros posteriores. También de los agujeros en terreno propio (siempre que la captura se inicie en un agujero del terreno contrario). Veamos un ejemplo:
El jugador B siembra 6 semillas desde su agujero 2. Llega al agujero 4A.
Toma las 2 semillas de este agujero, las 2 del agujero posterior 1B, las de los agujeros precedentes: las 2 del agujero 3A, las 2 del agujero 2A, pero no puede tomar la semilla solitaria del agujero 1A.
Se pueden capturar las semillas de los agujeros precedentes y de los posteriores en una misma tirada. Siempre y cuando contengan 2 o 4 semillas en los agujeros contiguos. Como se puede imaginar, pude darse el caso que un jugador, en una sola tirada, llegue a tomar todas las semillas del tablero. Veamos un ejemplo: El jugador B siembra 3 semillas desde su agujero 2.
Finaliza su siembra en el agujero 1A, capturando las 4 semillas.
Como todos los agujeros precedentes y posteriores restan con 2 o 4 semillas, el jugador B toma todas las semillas y las retira del tablero. El juego termina.
Explicado todo esto, ya se puede imaginar que el goré es un juego muy rápido y donde uno no puede distraerse porqué podemos ganar o perder muchas semillas (o todas) en una sola tirada.
Para hacerlo menos “agresivo” entra en escena la parte más divertida del juego goré: se puede negociar con el rival el retorno de las semillas capturadas.
Un jugador puede negociar el retorno de las semillas perdidas a costa de ceder a su adversario 1, 2 o 3 agujeros de su terreno. Es el jugador que hace la cesión quien escoge si cede 1, 2 o 3 (nunca es una elección del adversario). El adversario, en contrapartida, pondrá dentro de cada agujero que le han cedido, 6 de las semillas que ha capturado hasta el momento (que se sumarán al número de semillas que ya contienen inicialmente cada uno de los agujeros cedidos). El jugador que ha cedido los agujeros, renuncia a ellos y pasan a pertenecer a partir de entonces al adversario a pesar que no queden dentro de su terreno. El adversario los podrá utilizar exactamente con las mismas condiciones que sus agujeros de su propio terreno.
Aparentemente, estas negociaciones fortalecen aún más al adversario (tampoco hay que olvidar que cuando un jugador se ve obligado a ceder agujeros es porqué se encuentra en una situación de clara inferioridad y no le queda más remedio). Pero no tiene porqué ser un mal negocio para el jugador que ha tenido que hacer la cesión, pues el hecho de aumentar repentinamente el número de semillas en el tablero puede provocar situaciones que le favorezcan y le permitieran remontar el juego. Es posible que al cabo de una cuantas tiradas consiga, en una segunda negociación, recuperar los agujeros perdidos quien sabe si incluso quitarle alguno a su adversario.
Puede haber tantos turnos de negociación como quieran los jugadores. Se puede rechazar una negociación (o sea, se puede no aceptar los agujeros que nos cedan), pero esto no es lo típico del goré. No aceptar unos agujeros que nos dan puede ser considerado una ofensa para quien los ofrece. Se dice del jugador que ha ganado una partida a costa de rechazar una negociación que “ha ganado, pero en una victoria sin gloria”.
El juego acaba cuando:
- todas las semillas han sido capturadas.
- no quedan más de 2 semillas por agujero. En este caso cada jugador se queda las semillas de los agujeros que le pertenecen.
Gana quien acaba la partida con más semillas.
Si ya domina el awalé, pruebe de practicar el goré. Creemos que es uno de los juegos mancala más divertidos. El ritmo de juego es rapidísimo, la cual cosa no excluye que las partidas puedan ser largas.












